
VII Semana de Cine Espiritual

La Semana de Cine Espiritual en la Comunidad Valenciana
En tiempos difíciles para la esperanza Invictus nos presenta un referente de resistencia en la figura de Nelson Mandela. Las primeras secuencias de las películas nos muestran casi sin palabras un pueblo roto y enfrentado por la dura experiencia de la segregación racial. Y en medio un hombre que en su voluntad firme, a pesar de su debilidad, cansancio y soledad, les unirá recordándoles que el perdón es un arma poderosa que libera el alma.Lo más sugerente, desde el punto de vista espiritual, es la profundización que el guión del sudafricano Anthony Peckham ofrece sobre las motivaciones de Mandela. Éstas tienen su fuente en un texto que releía constantemente el líder negro en prisión, el poema de William Ernest Henley que da título a la película y que termina así: "Las circunstancias no me han rendido aún. Bajo las manos de la fe escucho tu llamada, estoy destinado más allá de este lugar de ira y lágrimas. Anhela el corazón de sombras... No tendré miedo. Debo ser fuerte y seguir adelante. Soy el amo de mi destino. Soy el capitán de mi alma". Esta perspectiva antropológica será la que permite edificar el perdón tirando la ira al mar como pedirá rotundo el protagonista. Así, el perdón emergerá más que como algo necesario y lúcido, un cálculo humano, como algo que nos trasciende y que tiene un fundamento último en Dios.
Un sueño posible
Basada en hechos reales según el libro "The Blind Side: The evolution of a game", escrito por Michael Lewis. Narra la historia de Michael Oher, un joven afroamericano sin hogar que encuentra ayuda y cobijo en una familia blanca, dispuesta a prestarle el apoyo necesario para que pueda desarrollar todo su potencial, tanto para triunfar como jugador de fútbol americano como en la vida. Por su parte, Oher también influirá en la vida de los miembros de la familia Touhy, que atravesarán por experiencias de descubrimiento personal.
Este drama deportivo tiene como base el contraste entre el mundo de Leigh Anne (Sandra Bullock) y Michael Oher (Quinton Aaron). Ella madre de familia acomodada, luchadora en su profesión de diseñadora de interiores y antigua animadora de fútbol americano. Él un joven negro analfabeto, maltratado y abandonado que vaga por las calles desorientado. La dinámica de acogida de Leigh se sostiene en la referencia cristiana que se compadece y apuesta por ofrecer un futuro para Michael. El proceso del joven va desde la incomprensión y la sorpresa por ser recibido en una familia, pasando por el agradecimiento ilimitado hasta la revisión crítica desde su propio criterio en torno a su futuro. En este giro del guión en torno a las elecciones de Michael se destaca el valor de la persona y el respeto a sus decisiones.
La película tiene el atractivo de ser una historia sencilla contada con agilidad y bien interpretada, especialmente por Sandra Bullock, que hace el mejor papel de su carrera y gana con ella el Osca a la mejor actriz. Desde el punto de vista del joven tiene el atractivo del proceso de Michael y su camino de maduración, creciendo en autoestima, capacidad de superación, disposición al perdón y profundidad de fe.
Desde el punto de vista cristiano ha sido especialmente valorada y promocionada en EEUU ya que resalta el valor de la familia, la capacidad de compasión y acogida, la transformación mutua desde el respeto a la libertad y la referencia a Dios en las encrucijadas de la vida.
Duración: 91 min.
Destinatarios: Primaria
Todos somos alienígenas
"Planet 51" se trata de una película de animación española. Sus directores han sido capaces de hacer una película de una factura técnica impecable, con unas ilustraciones, una narración y una banda sonora que no tiene nada que envidiar a los films realizados por las grandes productoras. Pero lo que de verdad hace de "Planet 51" una obra singular es su inteligente argumento, que va más allá de una pura aventura para convertirse en una reflexión seria sobre la capacidad del ser humano para acoger al distinto.
En la película, que homenajea al cine con numerosas alusiones visuales a films famosos, se irá descubriendo algo muy elemental: la unión de los que somos distintos enriquece nuestra vida y nos ayuda a salir de nuestra propia miseria. Y es que nos necesitamos, porque sólo la solidaridad y la cercanía de unos con otros, valorando lo que hay de bueno en cada cual, puede posibilitar que salgamos de nuestras propias miserias y vayamos avanzando. El hecho de que sea un niño apoyado por su familia el que ayude al astronauta nos recuerda que sólo los que se parecen a los niños son capaces de entender el Misterio que nos rodea.
El final resulta también prometedor y abierto a múltiples interpretaciones: un perro terráqueo y otro criado en el Planeta 51 cambian de planeta. El extraterraneo irá a la Tierra con el astronauta y el terráqueo se quedará a vivir en el Planeta 51. Al final, uno no sabe quién es el alienígena. Es ahí donde los directores de esta preciosa obra nos están sugieriendo que la identidad no la da sólo el lugar donde uno ha vivido. En realidad todos somos extranjeros; nuestra patria está donde encontramos a quien nos quiere.
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